Reinicio

… de cómo hacer que tu arte tenga sentido …

Desde que he empezado este nuevo año estoy que no paro de hacer dibujos y pinturas. Normalmente hago el dibujo y después le pongo título, pero en este último caso me he inspirado en mi situación personal de reinicio de muchas cosas para buscar algo que me inspirara a pintar.

Recordé que tenía una foto que había hecho cuando fui al Museo de Bellas Artes de Sevilla con mi alumnado de CREARTES el curso pasado. Es una foto que hice a una escultura de un “personaje” medio arrodillado con una cruz en la mano. Me gustó esta escultura por el tratamiento magnífico que hacía de la anatomía humana, me pareció muy bueno bajo mi perspectiva. Está foto la recordé porque yo seleccioné sólo una parte de la escultura en la que se ve el brazo del personaje (hombro, codo y mano). Me inspiraba sentimiento de coger lo importante de tu vida en tu mano y reiniciar constantemente en base a eso importante que tenías. O sea, reiniciar con los objetivos claros, con los objetivos en tu mano, con tus finalidades totalmente presentes y explícitas para ti. Este fue el motivo de inspiración y de elección del tema.

Investigando posteriormente sobre la escultura descubrí que pertenece al autor Pietro Torrigiano y representa a un San Jerónimo penitente. Extraigo de wikipedia la siguiente información:

Esta escultura fue realizada en barro cocido policromado, material muy de moda en la ciudad de Sevilla del siglo XV y XVI. Según cuenta Vasari en la biografía de Torrigiano, el escultor tomó como modelo un viejo criado de los comerciantes florentinos Botti, afincados en Sevilla.

Fue una obra maestra, admirada y muy valorada por los artistas sevillanos de fines del siglo XVI. En ella aprendieron a esculpir anatomía todos los escultores andaluces de generaciones posteriores. Uno de los grandes admiradores, ya en el siglo XVIII, fue el pintor Goya, de quien se cuenta que se detuvo en el monasterio de Buenavista dos veces, con la sola intención de contemplar la escultura. Está documentado que comentó a su amigo Ceán Bermúdez su gran admiración por este San Jerónimo.

La escultura presenta una anatomía perfecta del cuerpo de un anciano, realizada en tamaño mayor del natural. Con una rodilla en tierra, el santo muestra una cruz con su mano izquierda mientras que la derecha cobija una piedra, instrumento que le servía para mortificarse golpeándose con ella. La policromía aporta realismo y una gran calidad. Torrigiano sentó un precedente con esta imagen; el santo fue representado casi siempre de esta forma a partir de esta iconografía.

Sin quererlo he elegido una obra que es una inspiración para muchos artistas. Profundizando un poco más en la vida del autor (Pietro Torrigiano) he encontrado esta información que comparto con vosotros:

Pietro di Torrigiano, natural de Florencia, pasó allí sus años de formación artística formándose en lugares como la corte de Lorenzo de Médici. Tras este período, se hizo todo un Erasmus que hizo impregnar y diversificar el manierismo italiano por todo el continente europeo.

Aunque antes de ello, el florentino pasó por una situación en su ciudad natal que le marcará de por vida. Torrigiano, conocido por poseer un carácter irascible y furioso, tuvo una disputa con el divino Miguel Ángel, a quien le rompió la nariz de un puñetazo, y así lo relata Cellini en su autobiografía. Además, Miguel Ángel lo corrobora en su autorretrato como Nicodemo en la Piedad Bondani, donde se representa a sí mismo con una nariz absolutamente desfigurada.

Como ya digo, al pobre Torrigiano lo han lapidado constantemente por sus actos impulsivos y apasionados; ello ocasionó que algunos no llegasen a apreciar su verdadero virtuosismo. Este, que no es únicamente técnico, reside en su maniera de labrar cualquier material al que se enfrente; piedra, madera o estuco no serán obstáculo ninguno para el cincel de Torrigiano, sino afluentes que derivarán en la exaltación de la belleza incorrupta que sólo Italia concibe.

Torrigiano, tras provocarle a Miguel Ángel la rotura de su nariz, huyó de Florencia y trabajó para personalidades europeas como Enrique VIII o miembros de la realeza flamenca. Finalmente, cual belga jubilado, se asentó en el mejor lugar para pasar el resto de sus días: el sur de España. Es aquí cuando realmente siembra el germen renacentista en toda la Península Ibérica, impregnando de influencias italianas la imaginería barroca sevillana o granadina – y ocasionando especial influjo en la obra del maestro Juan Martínez Montañés.

Su muerte no pudo ser más barroca o teatral, pues en Sevilla, tras haber sido condenado por la Inquisición –-a causa de la destrucción de una Virgen que él mismo había labrado—, pasó sus últimos días en la cárcel del Castillo de San Jorge muriendo de inanición (véase el grabado de Goya No comas célebre Torrigiano).

(CC) Álvaro Alonso Pardal, 02-02-2021

Todo esto me lleva a dos conclusiones, en cuanto te familiarizas con las obras de arte eres capaz de valorar mejor lo que tiene importancia porque estás más sensibilizado con el arte y realizas sin quererlo un estudio de aspectos concretos dentro de la obra artística (luces, sombras, volúmenes, anatomía humana, color, profundidad, etc.) Y la segunda conclusión es que es muy enriquecedor hacer arte con sentido y con profundidad. Buscar inspiraciones e impregnar tu propia impronta y vivencia en la misma.

… Reincio … y seguimos en contacto.

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